La Sociedad Uruguaya de Ciencia del Suelo respalda los planes de manejo de suelos, los considera política de Estado, pero reconoce margen de mejora en medio del debate.
La Sociedad Uruguaya de Ciencia del Suelo (SUCS) ha alzado su voz en el debate sobre los planes de uso y manejo del recurso, valorándolos como una política de Estado fundamental, si bien admite su naturaleza perfectible. Este posicionamiento, expresado en un documento oficial, subraya la importancia de «cuidar el suelo» no como una tarea secundaria, sino como una «condición esencial para la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del Uruguay presente y futuro».
La SUCS, presidida por Verónica Ciganda y compuesta por profesionales de diversos sectores (gobierno, empresarial, investigación, educación), ha emitido su opinión como sociedad científica tras recientes «manifestaciones públicas que cuestionan la utilidad, pertinencia o impacto» de los mencionados Planes de Uso y Manejo Responsable de Suelos (PUMRS).
Este pronunciamiento se enmarca en un contexto de discusiones, como las suscitadas por Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), quien en la Expo Rural de Melilla criticó los PUMRS. Ferber argumentó que, si bien la intención original de cuidar el recurso era atendible, los planes actuales imponen un «costo duro en el Estado y en los productores» debido a su carácter burocrático y distante de la realidad de las chacras. Además, lamentó la ausencia de un «estudio objetivo» sobre su eficacia cinco años después de su implementación, anunciando que la ARU generaría dicho análisis. En respuesta, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Alfredo Fratti, si bien se mostró abierto a la revisión de los PUMRS, defendió su existencia, afirmando que «con esto mejoramos bastante».
En su comunicado, remitido a El Observador este miércoles 29 de abril de 2026, la SUCS enfatiza que «la conservación del suelo constituye una política de Estado de larga trayectoria en Uruguay». Esta política, añade, surge del reconocimiento de que el suelo es un «recurso estratégico» para la producción agropecuaria, el ambiente y el desarrollo nacional. Destaca que es un recurso finito y no renovable a escala humana, cuya degradación compromete tanto la productividad futura como múltiples servicios ecosistémicos.
La sociedad científica explica que los PUMRS emergieron como una «respuesta técnica e institucional» ante el aumento del riesgo erosivo asociado a cambios en los sistemas agrícolas. Su diseño se basó en el «conocimiento científico acumulado» en el país, integrando investigación nacional, experiencia productiva y capacidades técnicas públicas y privadas. La SUCS afirma que su implementación ha representado un «avance relevante en materia de gobernanza de recursos naturales».
Desde una perspectiva técnica, la SUCS considera los planes como una herramienta preventiva clave para mantener las pérdidas de suelo dentro de límites tolerables, promoviendo sistemas productivos compatibles con la sostenibilidad. Sostiene que su desarrollo e implementación han impulsado mejoras significativas en la planificación predial, el monitoreo, el uso de información geoespacial y la adopción de buenas prácticas de manejo.
Pese a estos logros, la SUCS puntualiza que «como toda política pública, los PUMRS son perfectibles». Reconoce que la «mejora continua, la actualización metodológica, la simplificación administrativa cuando corresponda y el fortalecimiento de la extensión y comunicación con productores son objetivos legítimos y deseables». No obstante, advierte que «revisar instrumentos no debe confundirse con desvalorizar los fundamentos científicos que los sostienen ni con debilitar avances logrados en conservación de suelos».
La SUCS insiste en que el debate público sobre estos temas debe fundamentarse en «evidencia, información técnica rigurosa y visión de largo plazo». Finalmente, subraya que Uruguay ha construido un «reconocimiento nacional e internacional en materia de manejo sostenible de suelos», un activo de gran valor en un contexto de mercados que demandan crecientemente garantías ambientales y trazabilidad productiva. La noticia incluye una fotografía de labores de siembra directa de soja en un campo donde previamente se cosechó trigo.
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