Salto: Daños millonarios por temporal «devastador» y las preocupantes secuelas económicas para el sector granjero

Salto: Daños millonarios por temporal «devastador» y las preocupantes secuelas económicas para el sector granjero

Un reciente y violento temporal ha desatado una ola de destrucción en Salto, especialmente en el sector hortofrutícola, donde los daños se estiman en decenas de millones de dólares. La magnitud de las pérdidas incluye tanto la infraestructura arrasada como las futuras inversiones necesarias para la reconstrucción de los sistemas productivos.

Eduardo Tenca, un experimentado productor y miembro de la Intergremial Salto Hortícola (ISH), declaró a El Observador que, basándose en las inspecciones preliminares y los reportes de los damnificados, el costo total del impacto podría ascender a entre 40 y 50 millones de dólares.

El lunes siguiente al evento, el Presidente Yamandú Orsi, acompañado por el Intendente Carlos Albisu, visitó las áreas afectadas para evaluar los daños del fenómeno meteorológico, que lamentablemente cobró la vida de una persona el sábado 18 de julio.

«Fue una experiencia devastadora, un suceso terrible, como si una fuerza imparable hubiera barrido la zona entre Salto y Concordia, aniquilando invernaderos completos y galpones», expresó un productor con pesar. «La ciudad también sufrió un sinfín de techos arrancados y otros daños generalizados.»

Se han recibido innumerables llamadas de productores reportando desde pérdidas parciales hasta la destrucción total. Algunos grandes agricultores perdieron la totalidad de sus 160.000 m² de invernaderos, mientras que productores pequeños y medianos vieron cómo sus estructuras y cultivos quedaban inservibles, obstaculizando la reactivación inmediata de sus operaciones. Este golpe es particularmente severo para un sector que ya enfrentaba dificultades económicas, y se anticipa que sus repercusiones se sentirán por un prolongado período. A pesar de los pronósticos de mal tiempo, nadie previó la intensidad y el alcance del fenómeno en esta región. «Estamos completamente devastados», señaló una fuente.

La severidad del evento meteorológico fue tal que ni siquiera estructuras fortificadas, diseñadas para resistir vientos de hasta 130 km/h (construidas con una inversión considerable debido a la frecuente ocurrencia de vientos fuertes), lograron soportar el embate. Las pérdidas millonarias no solo abarcan la infraestructura, sino también los cultivos listos para la comercialización y la producción futura, ya que rubros como tomates, pimientos y lechugas requieren un tiempo considerable para el reacondicionamiento del terreno y el desarrollo de nuevos ciclos de cosecha.

En una evaluación inicial, la producción restante es claramente insuficiente para cubrir la demanda habitual a corto plazo, lo que podría generar un aumento en los precios de ciertos productos agrícolas.

En cuanto a las posibles ayudas gubernamentales, el sector clama por acciones inmediatas y eficaces, advirtiendo que incluso una inversión de un millón de dólares resultaría insuficiente dada la escala del desastre. Un obstáculo adicional es la condición de que los productores deben estar al día con sus obligaciones, una situación inalcanzable para muchos debido a la persistente baja rentabilidad que ha generado un alto nivel de endeudamiento. Respecto a los seguros, si bien algunos productores más pudientes cuentan con cobertura, la mayoría carece de ella no por negligencia, sino porque los escasos márgenes de ganancia les impiden costear las pólizas anuales, que a menudo ascienden a miles de dólares. La magnitud de las pérdidas, los gastos inesperados y el profundo desánimo generalizado, hacen prever que «esto tendrá consecuencias de gran alcance», se concluyó.

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