Inversión en maquinaria agrícola pierde dinamismo
TÍTULO: Uruguay: Inversión en Maquinaria Agrícola Cierra un Trienio en Declive, Según Análisis
CUERPO:
La adquisición de maquinaria por parte de los productores agrícolas en Uruguay ha experimentado una notable desaceleración, marcando una tendencia a la baja durante los últimos tres años. Esta conclusión se desprende de un informe reciente elaborado por el Departamento de Consultoría de Carle & Andrioli.
El análisis revela que, para la campaña agrícola que concluyó en junio de 2026, la inversión en equipos para el campo sufrió una contracción del 6%. Este dato se basa en los valores de importación de maquinaria clave como tractores, cosechadoras y sembradoras, registrados por la Dirección Nacional de Aduanas (DNA).
La renovación y adquisición de esta tecnología es crucial para el sector, ya que no solo impulsa mayores rendimientos, sino que también facilita la automatización, optimiza tiempos operativos y ayuda a contener los costos de producción, tanto en insumos como en mano de obra.
**Antecedentes y Evolución Reciente**
Históricamente, la inversión en maquinaria agrícola había mostrado un fuerte crecimiento en las campañas que finalizaron en junio de 2021, 2022 y 2023, alcanzando un pico en 2023, el más alto de las últimas ocho temporadas. Sin embargo, esta tendencia se vio interrumpida en el ciclo 2023-24, cuando factores climáticos adversos y condiciones de mercado desfavorables provocaron una fuerte contracción. Si bien la campaña 2024-25 mostró una ligera recuperación con un incremento del 4%, el panorama actual refleja una regresión.
**Campaña 2025-26: Cifras y Detalles**
De acuerdo con el Índice de Inversión en Maquinaria Agrícola (IDIMA) de Carle & Andrioli, la campaña 2025-26, al registrar esa caída del 6%, consolida el patrón descendente en la inversión del sector durante el último trienio. El monto total de importaciones de estos equipos para el período 2025-26 se cifró en 187 millones de dólares, inferior a los 191 millones del ciclo previo. A pesar de este retroceso reciente, la perspectiva a mediano plazo indica que la inversión actual sigue superando los niveles de hace cinco años, impulsada por el dinamismo de campañas anteriores, particularmente la de 2021-22. Cabe destacar una marcada contracción del 10% en el último trimestre de la zafra.
**Perfil de la Inversión Agrícola**
El IDIMA se centra en la importación de las principales maquinarias, como tractores, cosechadoras y sembradoras, excluyendo implementos o equipos de segunda mano. Es importante señalar que la oferta nacional de equipos, que incluye más de 300 implementos según Uruguay XXI, registró un aumento del 12% en volumen físico en 2025, complementando la inversión.
En cuanto a la composición de las importaciones, los tractores (41%) y las cosechadoras (38%) continúan siendo los protagonistas, sumando casi el 80% del total. Sin embargo, en esta última campaña, las sembradoras experimentaron la mayor caída (-16%), seguidas por las cosechadoras (-5%), mientras que los tractores mantuvieron niveles estables. Los principales países de origen de estos equipos fueron Brasil (38%), Estados Unidos (22%) y la Unión Europea (16%), con otras procedencias como China, India, Argentina, Canadá y México.
Se destaca también que los equipos agrícolas actuales poseen un mayor valor unitario debido a la incorporación de tecnologías avanzadas. Estas innovaciones, combinadas con una gestión agronómica eficiente, promueven una agricultura más productiva y sostenible.
La reducción en la inversión agrícola no es un fenómeno aislado, sino que se alinea con una tendencia general de contracción de la inversión a nivel nacional, donde la Formación Bruta de Capital Fijo experimentó un descenso interanual del 2% en el período de julio de 2025 a marzo de 2026.
**Inversión y Productividad**
El promedio de inversión por hectárea se mantuvo en 80 dólares en la última campaña, similar a los dos ciclos precedentes. A pesar de la reciente caída, la inversión realizada en el último quinquenio ha logrado modernizar el parque de maquinaria y potenciar la capacidad productiva del agro, gracias al impulso de las zafras 2021-22 y 2022-23, beneficiadas por un periodo de precios elevados. Adicionalmente, el Indicador de Productividad Promedio por Hectárea (IPPA) de Carle & Andrioli, que mide el incremento de rendimientos de los principales cultivos ponderados por área, subraya que estas inversiones han repercutido positivamente en un aumento del 16% en los rendimientos productivos a lo largo de la última década.
En síntesis, aunque la inversión en maquinaria agrícola en Uruguay ha visto un retroceso en el último trienio, con una caída del 6% en la reciente campaña, la visión a largo plazo revela un sector que ha logrado modernizarse y mejorar su productividad. Los desafíos actuales, que incluyen la contracción general de la inversión y factores de mercado, requieren atención para revertir esta tendencia y asegurar el continuo desarrollo tecnológico del agro uruguayo.
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