Uruguay ante el ‘Super Niño’: ¿Anticipación planificada o respuesta improvisada?
Fernando Mattos, exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), ha lanzado una advertencia contundente ante el inminente «Super Niño», un evento climático que, según sus palabras, «no podemos acordarnos de Santa Bárbara solamente cuando truena». En una columna de opinión, elaborada para reflexionar sobre este fenómeno, Mattos subraya los riesgos que plantea, no solo para la producción agropecuaria, sino para diversos aspectos del país.
El escrito de Mattos, enviado este lunes 27 a El Observador y titulado «¿Preparados o improvisados?», detalla que este pronóstico implica para Uruguay «una alta probabilidad de precipitaciones superiores a la media, con el consiguiente riesgo de inundaciones, saturación hídrica de los suelos, temporales intensos, ráfagas de viento considerables y granizadas». Estos escenarios, enfatiza el exministro, amenazan «la infraestructura básica, los hogares, la actividad agropecuaria y la integridad de los ciudadanos».
Mattos, quien también fue productor agropecuario, ingeniero agrónomo y expresidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), trae a colación experiencias pasadas para ilustrar la vulnerabilidad del país. Recuerda la devastadora sequía de 2022-2023, ocurrida durante su gestión como secretario de Estado bajo el gobierno de Luis Lacalle Pou, que causó pérdidas al sector agropecuario que excedieron los 1.800 millones de dólares, impactó el crecimiento del PIB y generó una crisis histórica de abastecimiento de agua potable en la capital. El reciente temporal que afectó a Salto es otra prueba, según él, de la magnitud del impacto que pueden tener estos fenómenos.
Sin embargo, el análisis de Mattos apunta a un patrón preocupante: «cada vez que se presenta una situación de emergencia, el panorama es el mismo: los fondos disponibles resultan insuficientes, se requieren desvíos de partidas presupuestales destinadas a otros fines y la asistencia llega con retraso a los damnificados que más la precisan».
Ante esta realidad, el exministro propone revivir la iniciativa de un «Fondo de Catástrofes», que su administración impulsó durante el gobierno anterior. Este fondo estaría respaldado por una «línea de crédito contingente con entidades financieras multilaterales», garantizando «recursos de disponibilidad inmediata» para hacer frente a las crisis sin comprometer otras asignaciones estatales y con la celeridad que estas circunstancias demandan.
Fernando Mattos concluye que los fenómenos climáticos extremos han dejado de ser la excepción para convertirse en «una nueva normalidad». Por tanto, la gestión del riesgo exige «anticipación, planificación y disponer de los instrumentos financieros e institucionales listos para operar en el momento oportuno». Reiterando el adagio, «no podemos acordarnos de Santa Bárbara solamente cuando truena», subraya que, si el «Super Niño» finalmente se materializa, la clave no será la improvisación, sino haber ejecutado las tareas preventivas con antelación.
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