** Nueva Era para la Ganadería Uruguaya: Oportunidades Clave con el Acuerdo Mercosur-UE **

** Nueva Era para la Ganadería Uruguaya: Oportunidades Clave con el Acuerdo Mercosur-UE

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Mayo marcó el inicio de una etapa transformadora para el sector ganadero de Uruguay, impulsada por la entrada en vigor del histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Esta nueva coyuntura promete redefinir el panorama exportador del país.

Coincidentemente, el 1º de mayo de 2026, mientras Uruguay abría un capítulo comercial significativo, en Europa, ciudades como Ámsterdam comenzaban a prohibir la publicidad de carne y combustibles fósiles en sus calles –una medida previamente adoptada por Haarlem, Utrecht y Nijmegen–, un reflejo de las crecientes preocupaciones ambientales y de sostenibilidad en el bloque.

Sin embargo, el mismo día, un tratado de gran calado para la ganadería uruguaya comenzó a regir. Con la apertura de cupos de exportación crecientes que se irán incrementando anualmente a partir de este mes de mayo y cada enero subsiguiente, se espera que el valor de la carne uruguaya experimente un alza significativa, posiblemente superando por primera vez los US$ 6.000 por tonelada este año. Esta proyección se sustenta en el alto poder adquisitivo europeo y la constante disminución de su producción cárnica interna.

La Comisión Europea anticipa un consumo de carne per cápita estable para 2026, con una demanda robusta a pesar de los elevados precios. Ante la reducción de su stock ganadero y el descenso de su producción —que en 2025 alcanzó los 6,38 millones de toneladas, un 7,5% menos en cinco años, y se proyecta una baja del 2,6% para 2026, llegando a casi dos millones de toneladas menos que en 2011—, Europa incrementará sus importaciones. Ya en 2025, las compras externas de la UE aumentaron un 18%, llegando a 418 mil toneladas. Uruguay fue un actor clave, con un impresionante crecimiento del 46,6% en sus envíos respecto a 2024, alcanzando las 72.222 toneladas peso carcasa, el volumen más alto desde 2009. Las 22.964 toneladas adicionales aportadas por Uruguay representaron casi un tercio del total del incremento importado por la UE.

La entrada en vigor provisional del tratado de libre comercio ofrece una oportunidad concreta de crecimiento en volumen y valor. Los embarques dentro de la cuota Hilton, por ejemplo, ya no pagarán el arancel del 20% que regía hasta la semana pasada. Esto se traduce en un ahorro estimado de US$ 11 millones en impuestos para Uruguay, según el Instituto Nacional de Carnes (INAC), en base a la cuota de 5.600 toneladas que el país ha tenido hasta ahora. Para 2026, la Comisión Europea proyecta un aumento del 10% en sus importaciones, hasta 460 mil toneladas, con datos de enero de ese año mostrando un crecimiento aún más acelerado del 24%.

Los cortes de carne enfriada sin hueso constituyen una parte fundamental de las exportaciones uruguayas a la UE, representando el 43% del volumen total en 2025 (31.297 toneladas, frente a 23.248 en 2024) y un 72% del valor total (US$ 423 millones de un total de US$ 589 millones). El precio promedio de estos cortes ha mostrado un crecimiento sostenido, pasando de US$ 11.585 por tonelada en 2023 a US$ 13.656 en 2024, y alcanzando los US$ 15.301 en el primer cuatrimestre de 2026.

Países Bajos, con su puerto de Róterdam como centro logístico para la distribución regional, sigue siendo el principal destino en volumen de carne enfriada a la UE (aunque su participación ha bajado del 57% en 2023 al 50% en 2025, debido al aumento de Italia y Portugal). Sin embargo, en términos de precio, Alemania suele liderar, con un promedio de US$ 16.492 por tonelada en 2026. Sorprendentemente, Italia ha superado a Alemania en el primer cuatrimestre de 2026, con un salto a US$ 18.460 por tonelada.

Uruguay posee cualidades intrínsecas que lo posicionan ventajosamente en este mercado exigente. Sus características incluyen la deforestación cero, una alta proporción de producción sobre campo natural que garantiza un elevado bienestar animal desde el nacimiento, una matriz energética limpia, trazabilidad completa, y la protección legal del monte nativo y la prevención de la erosión. Estos atributos le confieren una competitividad diferenciada frente a otros países del Mercosur, satisfaciendo precisamente lo que el bloque europeo busca.

Paralelamente a la apertura comercial, la UE está desarrollando una estrategia integral para su sector ganadero, con una consulta ciudadana que finalizará en el segundo trimestre de 2026. Esta iniciativa busca abordar desafíos cruciales para la ganadería europea, como la disminución de la población de vacunos, la baja rentabilidad de los productores (incluso con subsidios) y las preocupaciones medioambientales. El objetivo es asegurar un sector ganadero resiliente, competitivo y sostenible en el plano económico, social y ambiental, frente a la nueva realidad comercial.

Un aspecto clave con fuertes implicaciones para Uruguay y el Mercosur es la intención de la UE de armonizar los estándares de los productos importados con sus propias normativas de producción, incluyendo los exigentes requisitos de bienestar animal. Esto se implementará tras una evaluación de impacto y en estricto cumplimiento del derecho internacional. El diagnóstico de vulnerabilidades de la ganadería europea subraya puntos como: la disminución de la producción y cierre de explotaciones; la baja viabilidad económica debido a altos costos y volatilidad; el impacto en el bienestar de los ganaderos; la necesidad de reducir la huella ambiental; y los desafíos sanitarios y de bienestar animal. Finalmente, destaca la competitividad comercial, donde los altos estándares de la UE generan costos que el mercado no siempre compensa, impulsando la evaluación para armonizar estándares de importación.

La empresa española Vall Companys, con presencia en Uruguay, ha aportado a la consulta, valorando la estrategia pero alertando sobre la presión regulatoria y la competencia internacional. Subraya la importancia de la reciprocidad en los estándares de importación y la necesidad de aplicar cualquier nueva exigencia de forma gradual, proporcional y con apoyo financiero para no perjudicar al sector productivo.

Las transformaciones propuestas por la UE para su ganadería también ofrecen un marco de referencia valioso para la futura competitividad de Uruguay. Estas incluyen la innovación en cría, eficiencia alimentaria y tecnologías digitales para mejorar la productividad y reducir el impacto ambiental; una creciente demanda de productos ganaderos sostenibles y de alta calidad con diferenciación regional; y la implementación de una bioeconomía circular, que optimiza la gestión de nutrientes y la integración con sistemas de cultivo. La inversión en bienestar animal, trazabilidad y certificación, si bien enfocada en la reputación de la UE, es igualmente relevante para Uruguay en su aspiración de consolidarse como proveedor de carne vacuna gourmet a nivel global.

Este nuevo escenario representa un mercado indudablemente más exigente para Uruguay. Sin embargo, su sólida posición competitiva, marcada por prácticas como la ausencia de deforestación, la trazabilidad integral y la predominancia de pastizales nativos —ventajas distintivas frente a otros productores regionales—, lo prepara favorablemente. Cumplir con los elevados estándares europeos no solo es una necesidad, sino una oportunidad estratégica que, una vez superada, afianzará la carne uruguaya, particularmente sus cortes de alto valor, en una posición de liderazgo inigualable en la región.

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