Enfoque educativo como motor en la batalla público-privada contra la garrapata bovina
La colaboración entre el sector público y privado se afianza como pilar fundamental en la lucha contra la garrapata bovina en Uruguay. Recientemente, técnicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), a través de su Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG), participaron activamente en los encuentros anuales de pastoreadores organizados por UPM, una iniciativa calificada como de gran importancia por la empresa agroindustrial para la difusión del Plan Nacional de Garrapata.
**El conocimiento como estrategia sanitaria**
Marcelo Ginella, gerente de Agronegocios de UPM, destacó la relevancia del saber como punto de partida para una estrategia sanitaria eficaz. En diálogo con El Observador, señaló que UPM fomenta y facilita estas instancias de formación, en conjunto con el MGAP y el Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG), buscando potenciar las habilidades de los productores y quienes manejan el pastoreo en el control estratégico del parásito. Ginella enfatizó que la masiva participación de su red de productores en estas jornadas es una muestra clara del éxito de la alianza público-privada para enfrentar retos sanitarios que repercuten en la totalidad de la cadena productiva.
Asimismo, el ejecutivo de UPM resaltó que los encuentros de pastoreadores, llevados a cabo en diversas zonas del país, han logrado poner al alcance de los productores tanto conocimientos técnicos como herramientas aplicables, mejorando así la prevención y la gestión sanitaria en cada predio. Promover el uso responsable de productos garrapaticidas, prevenir residuos en la carne y fortalecer las buenas prácticas de higiene son acciones cruciales que contribuyen a preservar la calidad y la confianza que distinguen a la producción ganadera uruguaya.
**Capacitación extensiva en todo el territorio**
El MGAP, por su parte, informó sobre una activa agenda. Mientras los ganaderos compartían sus vivencias sobre el empleo correcto de garrapaticidas, los técnicos ministeriales visitaban campos, ofrecían métodos para evitar la presencia de residuos en la carne y adiestraban a veterinarios en el desarrollo de planes de saneamiento. La institución subrayó que, aunque estas acciones se realizaron en diferentes lugares y contextos, todas confluyeron en un propósito unificado: consolidar el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata mediante la educación y el despliegue en el terreno.
A lo largo del mes de junio, la DGSG implementó un ambicioso cronograma de actividades dirigido a productores, personal de establecimientos ganaderos y profesionales veterinarios. El propósito central fue robustecer las aptitudes para un control sostenible de la garrapata, impulsar la aplicación consciente de los productos veterinarios y minimizar la posibilidad de residuos en la carne, aspecto clave para mantener la credibilidad de los mercados y la excelencia sanitaria de la producción nacional.
Un eje primordial de esta labor se enfocó en los productores. Como se mencionó, especialistas de la DGSG intervinieron en los encuentros anuales de pastoreadores de UPM, que tuvieron lugar en localidades como Guichón, Quebracho, Soriano, Río Negro, Sarandí del Yí y Santa Clara de Olimar. Allí se discutieron temas cruciales como las prácticas idóneas en el manejo de garrapaticidas, los plazos de espera, la prevención de residuos y la importancia de una Planilla de Control Sanitario siempre al día, con un objetivo claro: evitar la presencia de residuos en la carne.
La agenda formativa se extendió a Salto, Tomás Gomensoro y Artigas, con nuevas jornadas que recalcaron los mismos contenidos, incentivando la adopción de métodos prácticos para la gestión sanitaria en los establecimientos y reafirmando el valor de la prevención como táctica central ante la garrapata.
La labor de extensión comprendió también un evento técnico el 16 de junio en el Parque Campanero, Lavalleja. Bajo el lema «Controlar la garrapata evitando residuos en carne: un compromiso compartido», la jornada, coorganizada con el Centro Médico Veterinario de Lavalleja (CMVL) y con la participación de varias entidades del sector, congregó a productores, veterinarios y técnicos. El objetivo fue examinar las buenas prácticas en la aplicación de garrapaticidas, las estrategias para evitar residuos, el marco normativo actual y las obligaciones compartidas en toda la cadena productiva. La metodología incluyó ponencias, talleres grupales y un diálogo entre instituciones.
El cronograma de junio también reservó espacio para la capacitación de los profesionales que guían los procesos sanitarios en las explotaciones. El 23 y 24 de junio, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Tacuarembó fue la sede del Curso de Acreditación en Planes de Saneamiento–Garrapata. Este fue fruto de la colaboración entre la DGSG, la Plataforma de Investigación en Salud Animal de INIA y la Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República (Udelar). A lo largo de dos días, veterinarios y técnicos ahondaron en la biología y epidemiología de la garrapata, el control integral de parásitos, la problemática de la resistencia a los garrapaticidas, los hemoparásitos, la utilización de la hemovacuna y el desarrollo de planes de saneamiento. La formación concluyó con una sesión práctica en el establecimiento «La Sebiana», donde se ejercitó la aplicación correcta de acaricidas, el manejo de animales centinela y el análisis de situaciones reales para formular tácticas de control a medida de las diversas circunstancias productivas.
**Una metodología de trabajo consolidada**
El MGAP enfatizó que, más allá de la especificidad de cada actividad, la agenda de junio delineó una metodología de trabajo clara. El Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata aspira a que el saber fluya, se amolde a las particularidades de cada predio y se materialice en acciones tangibles. La sinergia entre ganaderos, veterinarios, entidades académicas y organismos estatales busca edificar una estrategia sanitaria perdurable, capaz de sortear la resistencia a los garrapaticidas, minimizar la presencia de residuos en la carne y potenciar uno de los valores más preciados de la ganadería uruguaya: la fiabilidad de su estatus sanitario.
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