Ferber, expresidente de INAC, critica el precio del pollo y la influencia de un «lobby» en Uruguay
Conrado Ferber, quien fuera presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), ha puesto en cuestión la valuación del pollo en Uruguay, especialmente el precio de la suprema, y ha aludido a la existencia de un «lobby poderoso» que mantendría un sistema perjudicial para el consumidor. Sus declaraciones, publicadas en una columna de opinión en el sitio agropecuario atomorural.com, señalan que el país sostiene un modelo que obliga a los compradores a pagar costos elevados por una carne avícola de calidad debatible.
El productor agropecuario, quien encabezó el INAC durante la administración gubernamental anterior, afirmó que la proteína del pollo en Uruguay no goza de la misma accesibilidad y bajo costo que la caracteriza en gran parte del mundo. Destacó que el precio de la suprema es casi idéntico al de un corte de carne vacuna, una particularidad que, a su juicio, no se explica por la eficiencia productiva o la capacidad de conversión del animal. En cambio, atribuyó esta situación a una intrincada red política y empresarial que ha blindado al sector avícola desde el colapso de las exportaciones a Venezuela.
Ferber describió el escenario actual como un «mercado cautivo, caro y de calidad discutida». Entre sus argumentos, mencionó la fuerte injerencia de un grupo de interés, el alto precio resultante que ha disparado el contrabando de pollos desde Brasil –a menudo en condiciones sanitarias precarias–, y las restricciones a la importación, limitadas al 5% del consumo interno mediante permisos por sorteo y exigencias técnicas. Además, criticó la reducción de la vida útil del pollo congelado importado a diez meses, cuando el estándar internacional es de doce.
Según el expresidente de INAC, esta protección se traduce en «márgenes extraordinarios» o en la disimulación de «ineficiencias» en la producción local. Alertó que la industria avícola ha justificado la falta de inversión en estándares internacionales (como el enfriado adecuado o el sistema HACCP) con argumentos culturales, lo que impide su desarrollo y acceso a mercados externos más exigentes.
Ferber también advirtió sobre los riesgos económicos. Subrayó que, a pesar de las condiciones favorables de granos baratos y agua abundante en Uruguay, la industria local, «adormecida» por la protección, podría ser desplazada rápidamente si llegan inversores con plantas automatizadas y estándares competitivos. Cuestionó la efectividad de las millonarias inversiones realizadas a través de exoneraciones vía COMAP, argumentando que se han efectuado sobre un «sistema ineficiente y obsoleto».
Finalmente, el exjerarca planteó una interrogante fundamental: «¿El país seguirá sosteniendo un sistema que condena al consumidor a pagar caro por un pollo de dudosa calidad, o se animará a abrir el juego, con reglas claras y estándares internacionales, para transformar de verdad la industria y posicionar a Uruguay como un actor relevante en el mercado global…?» Consideró que, mientras el rubro permanezca protegido, será muy difícil su desarrollo, y los riesgos económicos, políticos y sanitarios persistirán.
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