«Luz roja»: el líder de la ARU alerta sobre la sequía y sus profundos efectos económicos
Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), ha lanzado una contundente advertencia sobre la situación de «luz roja» que enfrenta el sector agrícola uruguayo a raíz de la persistente sequía. La fecha es el 11 de abril de 2026. El impacto más severo se prevé en la agricultura, con una especial afectación en los cultivos de soja y maíz, donde los rendimientos podrían caer a menos de la mitad de lo habitual. Aunque el sector primario será el más afectado, Ferber anticipa una onda expansiva de consecuencias para todas las actividades relacionadas.
En declaraciones al programa «Punto de encuentro» de Radio Universal, Ferber explicó que la «luz roja» en la agricultura significa el inicio de una «segunda fase» crítica, marcada por la necesidad de gestionar las deudas acumuladas. Subrayó que, si bien la ganadería y otros sectores menos estacionales no sufrirán el mismo rigor, la agricultura enfrentará un impacto considerable. Detalló que la escasez hídrica ha golpeado con particular fuerza el epicentro productivo del país, como la zona de Dolores, resultando en expectativas de cosechas extremadamente bajas, con un promedio nacional que se situará muy por debajo del 50%.
El titular de la ARU añadió que, más allá del golpe directo a la agricultura, la sequía provocará un efecto dominó negativo en toda la cadena productiva y de servicios. Esto incluye áreas como el transporte, la logística y otros servicios asociados, donde se anticipa una disminución significativa de la actividad laboral. Estima que esta contracción de la actividad implicará una pérdida económica para Uruguay cercana a los US$ 1.000 millones.
En cuanto a la respuesta gubernamental, Ferber valoró la fluidez del diálogo y la buena relación con los productores. Reconoció la implementación de herramientas financieras adecuadas como la estrategia para enfrentar este tipo de crisis, enfatizando que el sector agrícola uruguayo históricamente ha optado por solventar sus desafíos sin depender de subsidios directos.
Ferber reflexionó sobre cómo el sector agrícola ha enfrentado un patrón climático cada vez más hostil en la última década. Señaló que, si bien el avance tecnológico ha mitigado los peores resultados, el contexto sigue siendo de un reto constante. Describió un cambio desde un ciclo tradicional de «un año malo, uno excelente y tres regulares» a una realidad post-2012/2013 con una preponderancia de «años terribles». A pesar de estas adversidades, la inversión en tecnología y las precauciones adoptadas son lo que permite obtener algún rendimiento, ya que, en un escenario idéntico quince años atrás, la cosecha habría sido prácticamente nula. Al abordar la recurrente pregunta sobre la irrigación, Ferber aclaró sus limitaciones: incluso con un potencial de riego del 10%, el impacto de la sequía no se elimina por completo. Concluyó que la dependencia intrínseca del sector al clima, que actualmente fluctúa entre extremos, augura años venideros llenos de desafíos.
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