Trigo: fuerte caída de precios en medio de ajustes generales para los granos
El cierre de la semana del 31 de mayo de 2026 estuvo marcado por un descenso significativo en los precios del maíz y el trigo, con caídas de entre el 3,5% y el 5% respectivamente. Mientras tanto, la soja y la colza lograron resistir esta tendencia bajista, impulsadas por la solidez del mercado de aceites, a pesar del abaratamiento del petróleo.
El trigo experimentó la mayor contracción, justo en el umbral de una nueva temporada de siembra y cosecha en Uruguay. Esta corrección a la baja en los valores de los cereales fue en gran parte impulsada por las perspectivas de un pacto entre Estados Unidos e Irán, que provocó una disminución del precio del barril de petróleo hasta los 91 dólares, su nivel más bajo en el último mes. Este contexto se presenta en un momento clave para los productores uruguayos, al inicio de la zafra de trigo y cebada.
Aunque la soja y la colza también registraron leves descensos, la robustez de los aceites les brindó un apoyo crucial. El aceite de soja, en particular, marcó un récord el viernes, alcanzando los 1.716 dólares por tonelada, acumulando un aumento del 6% en mayo y un notable 57% desde el inicio del año. No obstante, el trigo fue el cereal más afectado de la semana, con una fuerte baja el viernes que culminó en una pérdida semanal del 5,5% en su cotización para diciembre de 2026 en la Bolsa de Chicago. Su precio por tonelada cayó de 249,5 a 236,2 dólares. Esta devaluación arrastró las cotizaciones de la cebada cervecera en Uruguay, que descendieron de 250 dólares –un precio al que se habían pactado volúmenes cuatro veces superiores a años previos– hasta situarse en torno a los 235 dólares por tonelada.
El mercado del trigo ya había asimilado previamente la considerable merma en la producción estadounidense debido a problemas climáticos. Ahora, la presión se intensifica con el ingreso de la nueva cosecha al circuito comercial, contribuyendo a la tendencia bajista. Otros factores que ejercieron una influencia negativa en los precios fueron las expectativas de una abundante cosecha en Rusia, estimada en unos 90 millones de toneladas, así como la mejora de las condiciones de los cultivos en la Unión Europea, donde las recientes lluvias mitigaron la ola de calor.
**La soja resiste, impulsada por los biocombustibles**
La cotización de la soja para julio experimentó un ajuste marginal, descendiendo de 439 a 436 dólares por tonelada. En Uruguay, las referencias se mantuvieron entre 400 y 405 dólares, en un contexto de cosecha casi finalizada. Durante mayo, la soja registró una corrección de 6 dólares por tonelada, equivalente a un 1,4%, concentrada principalmente en las últimas dos semanas del mes. La drástica caída del precio del petróleo y el favorable progreso de la siembra en Estados Unidos generaron una presión a la baja, sumado a la falta de anuncios de compras chinas en el mercado estadounidense. Sin embargo, el dinamismo del aceite continuó siendo un pilar para la oleaginosa, gracias a la creciente demanda del sector de los biocombustibles, que sigue mostrando una tendencia al alza.
**Maíz débil, colza robusta**
El mercado del maíz en Estados Unidos también se vio afectado por la disminución del precio del petróleo, registrando una baja del 3,5% y cerrando la semana con una cotización de 175 dólares por tonelada para la posición de julio. El avance en la siembra de maíz y una reducción en el ritmo de las exportaciones contribuyeron adicionalmente a esta presión a la baja.
En contraste, el mercado europeo de la colza y la carinata mantuvo una trayectoria firme, con fluctuaciones en sus precios que no replicaron el ajuste del crudo. En Uruguay, las cotizaciones de referencia se situaron entre 540 y 545 dólares para la colza, y entre 585 y 590 dólares para la carinata. Se proyecta que la superficie destinada a la carinata alcanzará entre 15.000 y 20.000 hectáreas, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior, pese a sus valores atractivos. Esta disminución se atribuye en parte a la tardanza en la implementación del plan comercial, que encontró a muchos agricultores con sus decisiones de siembra de invierno ya tomadas. Las oleaginosas de invierno se perfilan como los cultivos con mayor área sembrada en la actual zafra, con fechas de siembra óptimas, superando al trigo y la cebada. Estos últimos, si bien han experimentado repuntes en sus valores, todavía presentan altos márgenes de equilibrio que demandan rendimientos cercanos a los históricos para ser rentables.
**Arroz: alta productividad en Uruguay y caída de precios en Brasil**
El Taller de evaluación de la zafra del INIA estimó un rendimiento de 9.338 kilogramos por hectárea para la cosecha de arroz. Este es el quinto año en las últimas seis zafras que supera las nueve toneladas por hectárea, consolidando un nuevo estándar de productividad para el cultivo. Este incremento se atribuye principalmente a la variedad INIA Merín, que, ocupando el 38% del área total, lideró en rendimiento con 9.716 kg/ha. El análisis regional del Taller reveló que el norte de Uruguay sobresalió con 9.655 kg/ha, superando al centro (9.302 kg/ha) y al este (9.282 kg/ha). En Brasil, el precio del arroz, que había mostrado una recuperación gradual durante la cosecha, volvió a ceder, cerrando por segunda semana consecutiva por debajo de los 12 dólares por bolsa, a 11,79 dólares, su valor más bajo en tres meses.
Fuente: Enlace Original
